Todo comenzó...
Pues resulta que la idea fue de mi hermano Nacho, que con motivo de su jubilación, el 19 de febrero de 2023 nos propuso a tod@s los herman@s hacer un viajito a Portugal...
Así que nos pusimos a comentar la idea de 'mirmano', que si tal que si pascual, en fin, después de varios días deliberando y dándole vueltas se decidió que nos íbamos a Guadalcanal, en la sierra norte de Sevilla, y como no podía ser otra manera, yendo mi hermana Machú, se encargó de organizar varias visitas "culturales" pa'no aburrirnos, claro.
Llegamos el lunes 27 de marzo y estuvimos visitando varios sitios por la zona:
Ermita Virgen del Ara
Restaurante El Bodegón
Ermita De San Juan
Ermita Nuestra Señora De las Angustias
...ya estábamos a miércoles 29 de marzo, el último día, y precisamente aquí fue donde tuve el incidente que me llevó a estar postrado con pierna en alto. En la Ermita Nuestra Señora de las Angustias, un nombre premonitorio que no supe interpretar, que me estaba enviando un mensaje bastante claro, _Angustia la que te va a caer_
Resulta que mi cuñado Maqui, me estaba enseñando a identificar esparragueras para poder coger espárragos silvestres (en revuelto quedan de rechupete). Estábamos sentados, charlando tranquilamente a la sobra en los soportales de la entrada a la ermita, después de haberla visitado, cuando se me ocurrió poner en práctica lo aprendido, y claro, para llegar al carril lateral de la ermita, que es donde mas posibilidades había de encontrar esparragueras, tendría que bajar hasta la cancela de entrada al patio delantero y volver hacia arria por el camino. Pues no se me ocurre otra que saltar el murete que separa el patio de entrada del camino lateral.
Dicho esto hay que explicar que estábamos pasando unos dias juntos tod@s l@s herman@s, y claro, como yo soy el 'benjamín' de la familia, se había apoderado de mi un espíritu jocoso y dicharachero propio de cuando tenia 20 años, en ese momento miré el muro, analicé el entorno, la altura, el grosor, la caída al camino y claro!! pensé:
Esto me lo salto yo en un pispás Dicho y hecho, bueno, mejor dicho pensado y hecho de aquella manera, porque cuando cogí carrerilla para tener inercia positiva ascendente, al saltar fue como si pesase 2 o 3 toneladas más de lo que estaba pensando, es como si tuviese colgando de los pies una legión de enanos regordetes, como si en ese instante la fuerza de la gravedad que atrae mi cuerpo se hubiese multiplicado por tropecientos mil. Como podéis imaginar la imagen fue mas que patética, de hecho me sostuve como pude medio derrengado en lo alto del muro y en cuanto pude, lo primero que hice fue girar la cabeza para comprobar si alguien había visto semejante esperpento, vamos, estaba seguro de una cosa, mi hermana Puri no lo había visto, seguro, porque si me ve me pega un grito que aun me están pitando los oídos, y a continuación habría soltado una de esas frases que sentencian:
Yo no sé este niño, la verdad... ...tú te cree, vamos, vamos, vamos!!
Resulta que mi cuñado Maqui, me estaba enseñando a identificar esparragueras para poder coger espárragos silvestres (en revuelto quedan de rechupete). Estábamos sentados, charlando tranquilamente a la sobra en los soportales de la entrada a la ermita, después de haberla visitado, cuando se me ocurrió poner en práctica lo aprendido, y claro, para llegar al carril lateral de la ermita, que es donde mas posibilidades había de encontrar esparragueras, tendría que bajar hasta la cancela de entrada al patio delantero y volver hacia arria por el camino. Pues no se me ocurre otra que saltar el murete que separa el patio de entrada del camino lateral.
Esto me lo salto yo en un pispás







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